El pasado martes 7 de marzo de 2026, se registró un sismo de magnitud 5 grados en la provincia de La Rioja, provocando una onda de temblores en múltiples regiones argentinas. Según datos del Instituto Geofísico de la Universidad Nacional de La Rioja, el fenómeno ocurrió a las 10:30 en el área de Chepes, en la zona central de la provincia. El evento generó un impacto significativo en las zonas adyacentes, incluyendo Córdoba, San Juan, San Luis y Mendoza. Los efectos se manifestaron en forma de vibraciones en distintos lugares, con algunos casos de objetos que se movieron ligeramente y estructuras que se desplazaron suavemente.
La información inicial indicó que el sismo no causó daños estructurales, pero hubo reportes de pequeños truenos en zonas rurales. En San Juan, dos temblores matutinos fueron detectados como imperceptibles para la mayoría de los habitantes. Esto sugiere que la sensibilidad de los habitantes a los movimientos sísmicos puede variar según la zona geográfica y la experiencia previa en eventos similares.
El sismo de 5 grados en La Rioja representa un nivel intermedio en la escala sísmica nacional. En esta escala, el grado 5 indica un evento que puede causar daños menores en áreas vulnerables, como edificios antiguos o estructuras no armadas. En la mayoría de los casos, no se reportan consecuencias graves, pero en algunas provincias, como Mendoza, se observaron pequeñas perturbaciones en las redes eléctricas y en la comunicación.
El Instituto Geofísico de la Universidad Nacional de La Rioja, responsable de monitorear estos eventos, ha alertado sobre la importancia de prepararse ante futuros eventos sísmicos. Los expertos destacaron que, aunque el sismo no causó daños, es crucial para evaluar la resiliencia de las estructuras en las zonas de riesgo. Además, se recomienda a las provincias que están en zonas sísmicas activas realizar revisiones periódicas de sus estructuras y sistemas de alerta temprana.
El evento también generó una respuesta de alerta en redes sociales, donde muchos ciudadanos compartieron videos y fotografías de los efectos en sus entornos. En San Luis, se reportaron pequeños movimientos de tierra en zonas agrícolas, lo que podría afectar las actividades de cosecha. En Mendoza, se observaron pequeñas perturbaciones en las líneas de energía, pero no se reportaron interrupciones significativas.
Los expertos del Instituto Geofísico señalan que este evento refleja la actividad sísmica natural en la zona, que es común en regiones con geología volcánica. La región de La Rioja, ubicada en la parte central de Argentina, tiene una geología que incluye rocas antigüas y estructuras geológicas que pueden provocar movimientos sísmicos. Es importante recordar que, aunque el evento no causó daños, el seguimiento constante de estos eventos es vital para la seguridad pública.
El Ministerio de Seguridad Pública de la Nación ha activado un protocolo de alerta