El domingo 8 de febrero, un incendio de gran magnitud se desató en la zona rural, al noroeste de Rafaela, amenazando directamente con sembrados agrícolas. Un despliegue masivo de servicios de emergencia, incluyendo bomberos y voluntarios, se activó en menos de 20 minutos tras el aviso por focos ígneos en un sector de difícil acceso ubicado sobre Ruta 67. El incidente ocurrió a 3 kilómetros al oeste y 4 kilómetros al norte de la traza principal, en una zona caracterizada por su relevancia para la producción agrícola local.
Según informes preliminares de la Dirección General de Bomberos (Zona Centro Norte), el operativo incluyó 15 unidades de bomberos, 12 equipos de bomberos voluntarios y 40 personas de diferentes municipios. Este despliegue representó un esfuerzo coordinado de más de 400 personas, destacando la importancia de la zona rural en la cadena de suministro de alimentos para la región. El fuego, originado en un área con alta densidad de vegetación, se extendió rápidamente debido a las condiciones climáticas de alta humedad y temperaturas elevadas.
El fuego afectó áreas de cultivos de maíz y soja, esenciales para la producción agrícola de Rafaela. Los agricultores informaron que el incendio se inició cerca de las 17:45 horas, en un momento en que el viento se intensificó. La rápida propagación del fuego, combinada con la presencia de tierras enrojecidas y humedades, dificultó la contención inicial. Los primeros avistamientos de llama se registraron a las 17:53 horas, cuando el aviso fue enviado al cuartel de bomberos.
El operativo tuvo que enfrentar desafíos técnicos y logísticos. Los bomberos tuvieron que navegar por una zona con múltiples ríos y pequeños cursos de agua, lo que complicó el acceso a las zonas más afectadas. Además, el uso de agua y material para controlar el fuego se realizó en un entorno donde la presencia de tierra húmeda y vegetación seca aumentaba la probabilidad de nuevas llamas. La coordinación entre los bomberos profesionales y los voluntarios fue clave para minimizar el impacto en las áreas agrícolas.
El gobierno local ha anunciado un plan de acción para prevenir futuros incidentes. Entre las medidas incluyen la instalación de sistemas de detección temprana, el uso de tecnología de monitoreo en tiempo real y la formación de equipos especializados en gestión de incendios forestales. Además, se están desarrollando estrategias para mejorar la comunicación entre las autoridades y las comunidades rurales, asegurando que las alertas se procesen de manera efectiva y rápida.
El incidente refleja la necesidad de una mayor inversión en infraestructura para la prevención de incendios en áreas rurales. La rápida respuesta de los servicios de emergencia demostró la capacidad del sistema, pero también evidencia la importancia de la prevención y la preparación ante futuros eventos. Este evento