El gremio La Fraternidad ha confirmado un paro de 24 horas en 5 líneas de trenes en la zona del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) a partir de las 24 horas de este jueves 5 de febrero. El movimiento, que se produce en respuesta a una demanda salarial, es el resultado de una reunión fallida entre el sindicato y el gobierno de Javier Milei. Según información oficial, el paro afectará las líneas ferroviarias de Tren Mitre, Tren de la Costa, Tren de la Ciudad, Tren de la Costa y Tren de la Ciudad. El sindicato ha explicado que el movimiento es una medida para presionar por un aumento del 18% en los salarios de los trabajadores del transporte público.
La Fraternidad ha resaltado que el paro no será una acción unilateral, sino una respuesta a la falta de avances en la negociación laboral. El sindicato indica que el gobierno debe presentar una propuesta de conciliación obligatoria antes del viernes 6 de febrero. Si el gobierno no actúa, el movimiento se prolongará a 72 horas. Este hecho pone a prueba la capacidad del gobierno para gestionar conflictos laborales en un contexto de recesión económica.
El secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, ha indicado que el pedido salarial de 18% representa una demanda justa y necesaria para mantener el salario mínimo en un contexto de inflación del 25% en el país. Maturano ha explicado que el aumento propuesto no solo beneficia a los trabajadores, sino que también es esencial para garantizar el funcionamiento del sistema de transporte público en una economía en recesión.
El Gobierno nacional ha respondido que está en proceso de analizar la propuesta de conciliación obligatoria, pero ha señalado que la decisión final dependerá de la información que el Ministerio de Trabajo reciba. Además, el presidente Javier Milei ha expresado que el tema del transporte público es un tema de alto interés, pero que debe ser resuelto en el marco del diálogo político nacional.
Analizando el contexto, el paro de trenes en el AMBA se suma a una serie de protestas laborales en otros sectores del país, como en el sector de energía y servicios públicos. Esta situación refleja una creciente tensión entre el gobierno y los gremios en un momento de desempleo creciente y una disminución en el presupuesto público.
El movimiento también pone en evidencia las dificultades que enfrentan los gremios para negociar con el gobierno en un contexto de escasez de fondos y una falta de compromiso de parte del Estado. Los trabajadores del transporte público, en particular, enfrentan un escenario de desempleo creciente y una reducción en los ingresos, lo que los lleva a exigir un aumento salarial que refleje la realidad económica actual.