Desde el 18 de enero de 2015, el caso Nisman se ha convertido en uno de los temas más polémicos en el ámbito judicial argentino. A 11 años de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el expediente continúa generando sorpresas y contradicciones que desafían las expectativas iniciales sobre el crimen. El caso, vinculado al investigar el ataque a la AMIA y la denuncia de Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán, ha sido objeto de múltiples pericias y declaraciones que, en los últimos meses, han revelado nuevas líneas de investigación que desafían a las autoridades judiciales.
El análisis de las llamadas escondidas de Gils Carbó, exprocuradora general de la Nación, ha sido un punto clave en la investigación. Según informes recientes, la exprocuradora general ha tenido contactos significativos con la Casa Rosada y el Ministerio de Justicia tras la muerte del fiscal, lo que contradice su declaración ante la justicia en 2017 que afirma no haber tenido contacto con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Estas llamadas, registradas en el sistema de telecomunicaciones, indican que Gils Carbó cruzó decenas de llamadas en los días clave en que el Gobierno intentaba orientar la investigación hacia un suicidio.
El caso Nisman, que involucra a la fiscalía de Alberto Nisman en el proceso por el ataque a la AMIA, ha sido un tema de atención internacional. La investigación ha demostrado que el grupo que asesinó al fiscal estaba en las inmediaciones del departamento de Nisman en el período previo a su muerte. Los agentes de inteligencia militar operativa, según fuentes internas, estuvieron en las inmediaciones del departamento de Nisman durante el fin de semana del 18 de enero de 2015, justo antes del hallazgo del cuerpo en el baño de su casa en las torres Le Parc, en Puerto Madero.
La investigación también revela que el grupo que asesinó a Nisman tenía acceso a información privilegiada que podría indicar una conexión directa con el gobierno. El análisis de las llamadas escondidas de Gils Carbó ha mostrado que ella mantuvo contactos con altos funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo que sugiere un posible encubrimiento político para evitar la revelación de los detalles de la denuncia.
Las pericias más recientes indican que el grupo que asesinó a Nisman no solo tuvo acceso a información privilegiada, sino que también estuvo en contacto con funcionarios del gobierno que pudieran influir en el resultado de la investigación. Los agentes de inteligencia militar operativa, según fuentes internas, estuvieron en las inmediaciones del departamento de Nisman durante el período previo a su muerte, lo que sugiere una planificación cuidadosa y coordinada.
La investigación ha revelado que el grupo que asesinó a Nisman tuvo acceso a información privilegiada que podría indicar una conexión directa con el gobierno. Estas pericias, realizadas por técnicos especializados en telecomunicaciones, indican que Gils Carbó mantuvo contactos con altos funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo que sugiere un posible encubrimiento político para evitar la revelación de los detalles de la denuncia.
El caso Nisman, que se desarrolló en el contexto del ataque a la AMIA y la denuncia de Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán, ha sido objeto de múltiples pericias y declaraciones que, en los últimos meses, han revelado nuevas líneas de investigación que desafían a las autoridades judiciales. La investigación ha demostrado que el grupo que asesinó al fiscal estaba en las inmediaciones del departamento de Nisman en el período previo a su muerte, lo que sugiere una conexión directa con el gobierno.